Manu Yáñez

El proyecto de la Elías Querejeta Zine Eskola –puesto en marcha por Filmoteca Vasca, el Festival de San Sebastián y Tabakalera en el curso 2018-2019– ofrece a sus alumnos un proyecto pedagógico trazado por tres itinerarios, que dan forma a tres posgrados: Archivo (estudios en torno a la clasificación, restauración y preservación del patrimonio cinematográfico y audiovisual), Comisariado (estudios sobre la conceptualización y el desarrollo de proyectos curatoriales cinematográficos y audiovisuales) y Creación (estudios en torno a la creación fílmica, sustentados en la práctica experimental y en la búsqueda de una voz cinematográfica propia). En la siguiente entrevista con Clara Sánchez-Dehesa, reputada especialista en conservación y restauración de material audiovisual, analizamos las claves del itinerario de Archivo: el equilibrio en el trabajo con los soportes fotoquímico, magnético y digital; el diálogo entre formación técnica y teórica; el apoyo de Filmoteca Vasca; o las diversas salidas profesionales a las que pueden aspirar unos alumnos con un perfil inédito.

En los últimos años, la necesidad de conservar el patrimonio fílmico analógico frente a la preeminencia de lo digital ha devenido un tema central de discusión entre la cinefilia. En consecuencia, cuando se habla de “archivo”, se tiende a pensar en materiales analógicos y no tanto digitales. ¿Cómo trabajáis ese equilibrio entre lo analógico y lo digital en el marco del Itinerario de Archivo de la EQZE?

Hay grandes discusiones sobre si el digital es respetuoso con la obra original. Pero lo cierto es que, dentro de la profesión, esta discusión se dejó un poco a un lado para pasar a la acción y afrontar la realidad. La obsolescencia y actualización de formatos y de soportes es algo que está presente desde los inicios del cine. Yo creo que siempre y cuando las obras y los trabajos estén bien documentados, no hay crítica posible. Si el espectador esta informado de que lo que está viendo es una copia digital de una película de la década de 1920, que se filmó en un soporte fotoquímico, es capaz de disfrutarla de la misma forma y apreciar el paso del tiempo a través de ella. En el marco del programa de Archivo de la EQZE, tenemos como prioridad que los alumnos y alumnas aprendan y se acostumbren a describir correctamente, y a la vez de forma comprensible, los materiales que presentan.

En cuanto al equilibrio entre lo analógico y lo digital, el planteamiento del programa se basó en darle igual importancia a los tres principales medios de creación audiovisual que se han utilizado hasta el momento: el fotoquímico, el video analógico y el digital. ¿Habría que dedicar más tiempo a lo digital? Habrá quien diga que sí, pero, cada vez hay menos gente que conozca de primera mano el fotoquímico, y el tema del video y soporte magnético se ha dejado apartado y se está convirtiendo en un gran problema en los archivos. Así que la decisión final fue darles el mismo peso a los tres, y esperar que cada alumno o alumna decida posteriormente en qué quiere especializarse.

Los casos recientes de The Other Side of the Wind de Orson Welles o La telenovela errante de Raúl Ruiz han puesto sobre la mesa el valor historiográfico del trabajo de reconstrucción y restauración fílmica. Por su parte, la revista Film Comment inauguró hace un año una sección dedicada a las restauraciones. ¿Cómo os aproximáis al trabajo de restauración en la EQZE?

Bueno, precisamente el concepto de restauración siempre genera polémica en los archivos audiovisuales. Pero sin entrar en esta polémica, está claro que la difusión de estas reconstrucciones da voz a muchos archivos y permite en ocasiones hablar de la preservación. En la escuela, se trabaja el área de la preservación desde muchos frentes. El más teórico sería la propia clase que tienen los alumnos con Luciano Berriatúa, uno de los nombres de referencia de nuestro panorama, a nivel nacional e internacional. En el frente más práctico, se analiza y experimenta en los proyectos de investigación. Tres de los que estamos llevando a cabo este año contemplan la intervención o recuperación de obras audiovisuales concretas. En el marco del cine mudo, This Film is Dangerous; en el cine experimental, Woman’s Past Is Always Present; y en el amateur, Amateur Movie Database. En los tres ámbitos, la recuperación o restauración de películas implica protocolos y problemáticas muy específicas que se están trabajando y analizando en profundidad, aplicadas a cada caso.

Me parece interesante que los alumnos del Itinerario de Archivo compartan asignaturas comunes con los estudiantes de Creación y Comisariado. Una visión reduccionista podría presentar al archivista/conservador como un profesional puramente técnico. ¿De qué manera el estudio teórico-práctico del arte cinematográfico afecta al trabajo de archivo?

De todas las maneras. No se puede conservar/restaurar algo que se desconoce; pero esto ya está en la base de los estudios de restauración de otras artes. Quizás algo más novedoso sea que los creadores y programadores compartan espacio y clases con Archivo. De esta manera, pueden conocer el trabajo de los archivos audiovisuales más profundamente y tomar conciencia tanto de lo que implica la permanencia a largo plazo de sus obras como del trabajo que conlleva mantener las obras accesibles y en un estado de conservación que respete la intención inicial del cineasta.

El archivista/conservador del que hablas es un profesional técnico, pero debería tener un conocimiento y una sensibilidad hacia las obras con las que trabaja que le permitiese trascender ese ámbito puramente técnico. Además, los proyectos de investigación son una parte fundamental de la EQZE. Los alumnos y alumnas están integrados, y precisamente ahí tienen la oportunidad de desarrollar un trabajo mucho más teórico y de investigación en un entorno académico. 

¿En qué consiste la vinculación entre la EQZE y la Filmoteca Vasca en relación al trabajo de Archivo?

La Filmoteca Vasca es una de las instituciones impulsoras de este proyecto, y por lo tanto sin ella este programa no existiría. Ellos son la referencia para los alumnos y la conexión con la realidad, fuera de las clases teóricas que tenemos en el programa. Por otro lado, estamos en el mismo edificio, y la comunicación es frecuente. Los alumnos, además de disfrutar de un periodo de prácticas en la Filmoteca Vasca, trabajan con parte de sus colecciones en muchas de las asignaturas.

Lo ideal de esta vinculación y relación tan directa sería generar un intercambio constante de conocimientos entre los profesionales que trabajan allí, los alumnos y alumnas, y los profesionales que vienen a dar clase en las distintas especialidades. Pero esto hay que ir implantándolo poco a poco, viendo también los tiempos de la propia filmoteca.

¿Qué valoración haces del primer año de funcionamiento del Itinerario de Archivo de EQZE?

Intenso y maravilloso. Sin duda empezar algo de cero es difícil y duro, pero el gran trabajo y la buena disponibilidad de los compañeros ayudan a desarrollar cada proyecto e idea. Sin duda, el motor de todo es Carlos Muguiro y su concepto de escuela. Es él quien se pelea para que tengamos un equipamiento envidiable, una plantilla de profesores increíble y sobre todo, ¡planes de futuro!

La valoración de los alumnos es buena, aunque siempre apuntan cosas a mejorar, pero la crítica es muy buena para mejorar. La verdad es que hemos tenido mucha suerte con la primera promoción de alumnos. En el programa de archivo los perfiles son muy variados, lo cual enriquece el ambiente. Desde el principio se han compenetrado muy bien, lo que hace que se ayuden unos a otros, no sólo del mismo programa sino con los alumnos de las diplomaturas de Creación y Comisariado.

El elenco de profesores ha sido envidiable, a nivel nacional e internacional, y además de las clases hemos tenido la oportunidad de que nos visitaran figuras muy diversas y relevantes dentro de la preservación audiovisual. Además, las impresiones que nos han hecho llegar los profesores después de su paso son muy buenas. Creo que las alumnas y los alumnos no son del todo conscientes del ambiente que hemos conseguido crear en este año. Tener la oportunidad de escuchar una charla o incluso llegar a tomar un café, sin moverte de tu ciudad, con figuras de la talla de Tiago Baptista (Archivo Nacional das imágenes en movimiento, ANIM, Portugal), Nikolai Isvolov (investigador y restaurador, Museo del cine de Moscú), Juana Suarez (Directora del programa MIAP de NYU) o Rick Prelinguer, entre muchos otros que han venido y vendrán, es un auténtico lujo. Y esto refiriéndome al panorama internacional, pero también hemos tenido visitas muy interesantes de profesionales de nuestro país, como Santiago Aguilar o Begoña Soto-Vázquez, profesionales con carreras muy consolidadas, expertos en sus áreas y además muy comprometidos con la causa de la preservación del patrimonio cinematográfico nacional; y por supuesto, completamente abiertas a compartir y enseñar a nuestros alumnos y alumnas.

¿Cuáles son las principales salidas profesionales a las que pueden aspirar los alumnos del Itinerario de Archivo? Pienso en filmotecas nacionales, fundaciones y archivos universitarios (como el de Harvard, por poner un ejemplo), pero imagino que debe haber más.

En nuestro país hay muchísimo trabajo por hacer en cuestión de patrimonio audiovisual. Por supuesto están las propias filmotecas públicas, que están muy establecidas y tienen todo un recorrido extenso, pero además de fundaciones o archivos universitarios, como comentas, hay otras muchas instituciones con patrimonio y colecciones audiovisuales. Sólo hay que pararse a pensar en todos aquellos materiales audiovisuales que vemos a lo largo del día, y que con el digital han proliferado mucho más: televisión, publicidad, formación, difusión, ocio, documentación, etc; y después plantearse las empresas, instituciones, asociaciones o personas particulares que hay detrás, y que han generado una colección en un periodo de tiempo de actividad más o menos largo. Esto en el caso de gestión y conservación de archivos, pero además tenemos las empresas que pueden dar servicios a los propios archivos fílmicos y audiovisuales, que serán mucho más competitivas si cuentan con profesionales que hablen el mismo idioma que sus clientes.

Y, por supuesto, no me olvido de la propia investigación, tan necesaria para hacer avanzar cualquier profesión. Creo que, poco a poco, el perfil profesional de nuestras alumnas y alumnos va a ir posicionándose como un perfil muy completo, versátil y adaptable a muchos puestos de trabajo, que aun no se contempla porque hasta ahora no existía. Además, para bien o para mal, pocas profesiones hay hoy en día que lo tengan fácil. Pero yo soy optimista, les irá muy bien, porque son gente muy creativa a todos los niveles.

He leído que has estado vinculada a proyectos de recuperación y difusión de cine doméstico y amateur. ¿Cómo describirías tu labor en ese ámbito?

Más que mi labor en este ámbito, tengo que contar lo que el cine doméstico y amateur ha aportado a mi carrera. Cuando volví de estudiar (en la L. Jeffrey Selznick School of Film Preservation de Nueva York) no tuve demasiadas opciones para acceder a un trabajo en archivos audiovisuales. Además de la crisis, lo cierto es que no era consiente de cómo funcionaba la profesión en España, y la forma de descubrirlo quizás fue un poco dura. Pero cuando algo te gusta, a veces no puedes evitar hacerlo. Yo tenía toda mi formación en conservación audiovisual muy reciente y necesitaba ponerla en práctica.

Centrarme en el cine doméstico y amateur me permitió poner en práctica todo lo aprendido y seguir activa y abriendo caminos dentro de la conservación de material audiovisual. Mi labor ha sido principalmente de instigadora, gestora y difusora de los proyectos desarrollados en la ciudad donde vivo, Vitoria-Gasteiz, y en el caso de los proyectos comunes, como es la Red de Cine Doméstico, he aportado el punto de vista de la conservación y, en la medida de lo posible, he facilitado el acercamiento a los archivos audiovisuales públicos a través de un lenguaje concreto y un planteamiento de prioridades y problemáticas concretas.

La verdad es que el trabajo con el cine amateur y doméstico me ha permitido colaborar con cineastas y artistas que aman profundamente este tipo de patrimonio, lo cual es siempre muy enriquecedor. Estos proyectos de recuperación se han planteado no sólo desde el punto de vista de la conservación, sino de la creación, reapropiación, y comisariado. Y por eso entiendo y estoy tan de acuerdo con el diseño de la EQZE, porque sé que funciona y que da como resultado proyectos increíbles.

El proceso de admisión para el curso 2019-2020 de la EQZE concluirá el 31 de mayo.